Las 4 p’s del marketing siempre han sido y seguirán siendo un concepto básico para cualquier marketero, como un mantra que lleva siempre consigo y del que no puede despegarse. Por eso, tan importante como tener claras sus bases es saber que desde su aparición en 1960 los cambios en los mercados, en el consumo y características del usuario han transformado este concepto drásticamente. No tener en cuenta su evolución nos dejaría muy por detrás de nuestra competencia.

En este artículo, asentamos el concepto y analizamos su evolución, ¿te vienes con nosotros?

¿Qué son las 4 p’s del marketing?

El producto, el precio, el punto de venta y la promoción son desde 1960 los ingredientes fundamentales del marketing. En ese mismo año apareció por primera vez, y gracias a E. Jerome McCarthy, el concepto de marketing asociado a estas cuatro variables que nos han permitido explicar de forma global y a lo largo de los años en qué consiste esta disciplina. 

El producto, el protagonista de las 4 p’s del marketing

El productos en el marketing

Sin producto o servicio no hay marketing, ¿verdad? Esta es la razón por la que la primera p del marketing es el elemento central, el más importante, porque de él dependerán todas las acciones de nuestras estrategias de marketing digital. Y para marcar acciones y estrategias adecuadas, lo fundamental es conocerlo cuanto más mejor. Solo así podremos definirlo a la perfección.

El precio, una decisión difícil

Aunque sea uno de los conceptos más claros, fijarlo adecuadamente es una de las tareas más difíciles para los equipos de marketing. Para acertar, es fundamental conocer el pricing de la competencia o los precios de los productos sustitutivos.

El precio es de suma importancia ya que de él dependerá el margen de contribución del producto, además de otros factores como el objetivo de ventas que establezcamos al departamento comercial.

La importancia del precio para calcular le objetivo de ventas

Por eso, antes de dar un paso en falso, ten en cuenta las acciones que pueden ayudarte a marcarlos adecuadamente:

  • ¿Qué valor tiene para el consumidor nuestro producto? ¿Cuánto estarían dispuestos a pagar?
  • Estudiar los precios que la competencia ha establecido para productos similares.
  • Calcular el margen de contribución del producto o servicio para conocer la rentabilidad.

El punto de venta y la distribución del producto

En este caso, el punto de venta no solo hace referencia a la tienda física u online,  sino también al proceso que se establece de almacenamiento y envío del producto. El proceso que marquemos debe estar bien definido, ya que el margen de ganancia también dependerá de los gastos que tengamos de logística.

En la actualidad, el ecommerce ha ido ganando terreno a la tienda física, y todo lo que ello conlleva. Dejando atrás el establecimiento físico, decimos adiós a los costes del punto de venta, para dar paso a los gastos de almacenamiento, costes de envío y devolución.

De las 4 P’s del marketing hasta las 4 E’s

Las 4 p del marketing siempre formarán parte de la historia de este concepto, sentando las bases de una disciplina imprescindible para las empresas. Pero, en la última década, una cultura de las organizaciones centrada en el cliente ha provocado un cambio radical. Por eso, ahora ganan terreno las 4 E. ¡Toma nota! 

  • Experiencia: el producto o servicio será tan bueno como la experiencia que la marca logre crear, incluso antes de la adquisición del producto.
  • Exchange: se trata de tener un “intercambio” con el cliente, de aportar valor a cambio de sus datos o información valiosa para la empresa.
  • En cualquier lugar: porque la venta hoy puede darse desde cualquier parte del mundo: desde una app, desde la tienda online, a partir del envío de mailing, etc.
  • Evangelización: hablamos de evangelizador, pero podríamos decir fan. Se trata de conseguir que el cliente esté tan satisfecho con tu marca que te recomienda, habla de ti, te sigue a otro nivel.

En el futuro, solo ganarán la batalla las empresas orientadas al cliente, aquellas que no solo lo conozcan a la perfección y respondan a sus necesidades, sino las que sepan adaptarse a los comportamientos, aspiraciones y expectativas fluctuantes de una generación que ha cambiado las reglas del juego. 

Ya lo decía Brian Solis es su libro The End of Business as Usual y de What’s the Future of Business?: “Todos los días, el mercado para los clientes tradicionales, está menguando; mientras que el mercado para los clientes conectados, y todos sus matices únicos, se están expandiendo”. 

No sabemos hasta dónde llegará el poder del usuario, lo que sí podemos cambiar son las formas de relación y comunicación arcaicas a las que muchas empresas se resisten en dejar atrás.